Alemania celebra los 200 años de la bicicleta

abril 8, 2017

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Alemania celebra, con exposiciones en diversos sitios del país, los 200 años de la invención de la bicicleta por parte del barón Karl von Drais que respondió con la nueva máquina a diversas crisis de la época.

La principal exposición está en Mannheim (suroeste de Alemania), “2 ruedas-200 años. El barón de Drais y la invención de la bicicleta”, y se abre con un retrato de Drais como un adelantado a su tiempo que, sin embargo, no pudo sacar provecho económico de su invento.

Drais murió en 1851, empobrecido y lleno de enemigos por su apoyo a movimientos revolucionarios liberales que lo llevó incluso a renunciar a su título nobiliario.

“La idea principal del invento surgió del patinaje en el hielo”, dijo Drais en una frase que recoge la exposición y que se dice que es prácticamente la única que da pistas sobre las reflexiones de tipo técnico que hizo antes de su invento.

El artefacto producido por Rais se parecía, en esencia, a las bicicletas actuales aunque le faltaba un elemento fundamental que son los pedales.

Curiosamente, en las últimas décadas se ha recuperado el modelo de la bicicleta sin pedales para niños, en la que se aprende a mantener el equilibro más fácilmente que con las tradicionales dos rueditas traseras.

En todo caso, la bicicleta de Drais se movía en la medida en que el ciclista la impulsaba alternativamente con los dos pies, como si estuviera corriendo.

El primer viaje público lo realizó el propio Drais el 12 de junio desde Mannheim a un pueblo vecino.

El trayecto, de ida y regreso, era de unas 8.6 millas y Drais lo recorrió en menos de una hora con lo que tuvo una velocidad promedio de cerca de 15 kilómetros por hora, con lo que mejoraba los registros de los coches de caballos del correo de la época.

Un año después, Drais haría el primer viaje en bicicleta de larga duración, entre Mannheim y París -cerca de 279 millas – para presentar su invento en la capital francesa.

El invento venía en un bueno momento porque a comienzos del siglo XIX había un problema con los precios de la avena, debido a malas cosechas, que había encarecido la alimentación de los caballos.